Publicación en tiendas
Las cuentas de desarrollador de Apple y Google están centralizadas en Cango. Cada producto del grupo publica bajo la misma empresa, con firma, versionado y gestión de revisiones resueltos.
La empresa
Cango existe porque construir un producto es apenas la mitad del trabajo. La otra mitad es sostenerlo.
Cada producto que armamos terminaba necesitando lo mismo: un servidor confiable, un dominio, correo que llegue, una forma de que la gente inicie sesión, una política de privacidad y, cuando había aplicación móvil, una cuenta de desarrollador en Apple y en Google.
Repetir eso en cada proyecto es caro y aburrido. Cango concentra esa base: la infraestructura, las cuentas, el marco legal y los componentes que se reutilizan. Cada producto se queda con lo suyo, que es entender su rubro y resolverle el problema a su usuario.
El resultado es que una idea nueva puede pasar de la charla a estar publicada en semanas, no en meses. Y que quien usa cualquiera de nuestros productos sabe quién está atrás, dónde reclamar y qué se hace con sus datos.
Productos propios en el grupo, con marca, dominio y usuarios propios.
Sola base de infraestructura, cuentas de desarrollador y marco legal para todos.
Trabajamos desde Argentina, con clientes y usuarios locales.
Lo que aporta Cango
Las cuentas de desarrollador de Apple y Google están centralizadas en Cango. Cada producto del grupo publica bajo la misma empresa, con firma, versionado y gestión de revisiones resueltos.
Dominios, hosting, certificados, correo transaccional, backups y monitoreo. Un solo esquema para todos los proyectos, en vez de reinventarlo en cada uno.
Términos, política de privacidad y tratamiento de datos personales unificados, que es además lo que las tiendas exigen para aprobar una aplicación.
Autenticación, notificaciones push, envío de mails, panel de administración y componentes de interfaz que se reutilizan entre productos.
Cómo pensamos
Si el problema no está claro, no arrancamos. Una herramienta linda que nadie necesita es plata tirada.
Preferimos una primera versión acotada funcionando en producción antes que un plan de doce meses.
El lanzamiento no es el final. Operamos, corregimos y mejoramos lo que ya está en manos de la gente.
Si una tarea se repite, se automatiza. Y donde la inteligencia artificial resuelve trabajo de verdad, la metemos adentro del sistema, no al costado.
Una primera conversación no cuesta nada y sirve para saber si tiene sentido seguir. Respondemos en el día.